martes, 9 de febrero de 2010

no hace falta leer sino queres saber

Esa es mi ciudad, aquella es mi ciudad, esa ciudad gigante, esa ciudad que en un mismo lugar se ve toda la alegría y toda la tristeza. La vida y la muerte, la prosperidad y la pobreza. La pasión y el odio, el sentimiento y la pura razón. Yo te agradezco por haberme enseñado a crecer a conocer a saber que hay algo mas, que en un mismo lugar se puede llorar y saltar de alegría. Por enseñarme que en una misma calle pueden robarte y regalarte cientos de sonrisas, te agradezco por ser mi ciudad por no haberme dejado. Yo te deje a vos pero vos a mi nunca me abandonaste. Voy a volver aunque no lo creas, voy a volver a pisar esas calles llenas de personas increíbles, de muchachas y de guitarras, de tangos, de cafés, de libros, de luces, de mendigos, de boliches, de monumentos a los caídos, a la victoria y a la derrota que en realidad nunca fue derrota.
Porque es algo que queda en tu retina toda la vida, quieras o no Buenos Aires estará siempre en tu mente. En un solo segundo te vas a enamorar, te vas a arrepentir y antes de marchar vas querer volver a ir. Los artistas incomprendidos, los locos que no están tan locos, los poetas escribiendo en un bar, que pidieron un café y llevan 8 horas sentados. Es la única ciudad en la que vas a ver que nunca te van a echar.
Esa es mi tierra, país de injusticias, de orgullo, de ladrones, de justos, de gauchos, bandoneones, de bellas mujeres. Donde pasa el tiempo pero te quedas levitando en el, debido a la majestuosidad del lugar, no alcanzan los ojos para poder comprender la nostalgia y la alegría que provoca caminar por esas calles llenas de pasión y color. Un color desgastado pero que es tan bello que vive perdurado en el tiempo.
Nunca creas que me olvide, nunca sientas que me marche, nunca vivas con mi recuerdo porque vas a vivir con mi realidad tarde o temprano. Nunca me olvides vos a mi, porque yo siempre me acorde de ti. Porque estos siglos fuera de mi patria no existieron, serán finalmente solo segundos, porque voy a volver y va a dar la sensación que el tiempo es ya pasado que siempre estuve a tu lado. Tantos años en un solo segundo se van a desvanecer, van a caer lagrimas de alegría por mis ojos que van a volverte a ver. La vaga lejanía que nos separaba gracias a las plegarias y a la fortuna dejo de existir.
De repente en Buenos Aires al yo llegar anocheció, la oscuridad se apodero de toda la metrópolis aunque esta tiene vida propia y se ilumina con las almas de las personas que viven en ella. El fuego que corre por la sangre de los habitantes hace que esta nunca duerma. La pasión que la gente tiene por la vida, por el arte, por su patria, por la noche, por el día, por la música, por los libros, por el futbol, por el hedor de la ciudad porteña, que aunque sea hedor es delicioso. Porque hasta el aire que se respira es especial, lleno de humo, de contaminación, de olor a rosas del kiosco de la esquina, de garrapiñada, de humor, de cloaca, de perfumerías, de café recién molido, de chocolate caliente, de un colectivo lleno de gente que vuelve de trabajar, de una lagrima que esta cayendo de esa chica de ahí porque sabe que nunca lo va a dejar de amar, de ese mendigo que la única solución que encontró a la vida es tomar y tomar, de aquel viejo de allá que desde el 2000 no paro de llorar y llorar por unos idiotas del mismo banco que le robaron. Te juro que ese olor es especial, te prometo que a mi no me gustan las ciudades pero a esta la adoro.
Los coches rotos, las calles con agujeros, los chorros a todas las horas, la muerte oliéndote la espalda y la fortuna sonriéndote en la cara, y claro tiene cosas malas pero estas cosas malas la hacen única, inimitable y especial. Tan especial que estoy todo el tiempo extrañándola, porque si tenes un minuto para pararte en un lugar y contemplar no tenes como describir lo que sentís, te sentís un ser pequeño con miles de coches pasando a tu lado y…y yo que se, tenes que estar ahí algún día para entender lo que se apodera de vos, no se que será pero te pone los bellos de punta.

martes, 2 de febrero de 2010

ella durmio al calor de las masas y yo desperté queriendo soñarla

Solo creo que estoy anestesiado , eso no quiere decir que esto de escribir en algún momento se haya acabado.


Solo vivo resentido poro sentir que empiezo todo pero nada de lo vivido esta terminado.

Solo siento que de tanto amarte acabe extasiado y de tanto mirarte con tus ojos quede hipnotizado.

Solo intento olvidar tu lento veneno, solo siento que atado estoy, que intento romper esos nudos pero nuevamente me encuentro apresado, como si te quisiera amar, como si estuviera obligado.

Estoy encerrado y tengo que encontrar la llave de ese candado para salir, para volver a vivir y seguir como si esa persona jamás haya pasado por mi cabeza.

Pero un `no te quiero´ o un `te odio´ ya no basta y voy sintiendo que algo en mi interior se desgasta, ya no encuentro la manera de escapar, de sacar esos dulces ojos de mi mente.

Volar.

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