martes, 14 de febrero de 2012





se sentó en un callejón. En ese típico callejón por el que había pasado infinitas veces en esos años. El reloj de la iglesia marcaría las 10:40 de la noche. Quizás se arrodilló por la impotencia, porque las piernas le fallaron, por las lágrimas que caían en sus ojos después de muchos meses sin llorar, por los recuerdos que venían a la mente como misiles tele dirigidos, por el olor de ella que aún había quedado en sus labios...
El motivo no era del todo claro, solo se sentó a llorar debajo de una farola que poco alumbraba. 
Hacía frío, frío en el alma, frío en las lágrimas que sonaban como témpanos helados en el desierto.
Calor, frío, dolor, poca esperanza...ilusión por delante.
Todo se resumía en antítesis interminables, en historias que ya se habían contado, en historias que aún estaban por contar. 
Todo se resumía en la importancia que le daba el corazón de él al momento, tanta importancia que las lágrimas aparecieron después de un tiempo fuera de juego. 
¿Cual sería tu definición propia como persona, Marcos? Pf, me encanta viajar, casi como la vida misma. Me encanta despegar a otros universos que tienen muchos cuentos por enseñarme. 
Me encanta esa tristeza y amargura que deja el dejar todo atrás.
Odio dejar a personas atrás, amo saltar al precipicio sin paracaídas ni protección.
Que volar es algo sano, dar saltos por el campo una locura, creer en imposibles algo necesario y oler cada tanto de su perfume, una necesidad.


1 comentario:

  1. wow.
    Esta entrada, me encantó. Es muy hermosa, por lo menos para mi.
    "Calor, frío, dolor, poca esperanza...ilusión por delante.
    Todo se resumía en antítesis interminables, en historias que ya se habían contado, en historias que aún estaban por contar.
    Todo se resumía en la importancia que le daba el corazón de él al momento, tanta importancia que las lágrimas aparecieron después de un tiempo fuera de juego. "

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Volar.

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