domingo, 25 de junio de 2017

Caí en su red.

Las bienvenidas y partidas se tornaron insípidas. Estamos tan cerca de todos actualmente, que da la sensación de que la distancia ya no existe. Pero no nos damos cuenta que mediante un whatsapp no podemos enviar un abrazo, una mirada, una caricia, un te quiero, pero un te quiero de los reales.

Simulamos unas carcajadas virtuales que si nos estuviera mirando nuestro remitente nos daría hasta vergüenza. Cara seria, mirada concentrada y un- jajaja- a cualquier frase con un atisbo de gracia que nos envíen. En esas risas, quizás buscamos agradar al otro, evitar  profundizar en una conversación, o quizás realmente pensamos en nuestro interior que nos estamos riendo.

¿Qué fue que nos pasó que evolucionamos tanto? Avanzamos tanto como seres vivos que ya no tenemos ni necesidad de sentir esa presión en el pecho, ese cosquilleo intenso y esa inseguridad de decir un ''te amo'' mirando a los ojos de la otra persona.
Llegamos a un punto extremo, un punto culmen, nuestras emociones se expresan mediante emoticonos, nuestros enojos mediante vistos, nuestras alegrías mediante fotografías y nuestros desamores mediante oraciones cortas en un estado.
Ya no nos juntamos con los amigos un sábado por la noche a comer algo o un miércoles a la tarde a tomar unos mates, ¿que necesidad hay de hacerlo? Si tenemos grupos en los que estamos todos: los de toda la vida, los de la facultad, los del gimnasio, los del barrio, los del viaje a suecia y los de la escuela del año 2006. Y no hace falta juntarse, tomamos una cerveza virtualmente, mandamos un audio con un chiste y a consiguiente una carcajada general- Una a las 18:42, otra a las 19:50, otra a las 19:51 y así sucesivamente hasta que nos reímos todos, ''juntos'' , al unísono.

¿Qué fue que nos pasó que evolucionamos tanto? Avanzamos tanto como seres vivos que ya no buscamos la adrenalina de escribir una carta con una pluma de nuestro puño y letra, ahora buscamos la adrenalina de que nos den una respuesta en menos de un segundo y medio, si tarda mas de eso pierde la gracia o quizás no es un amigo real, un amigo de los que sirve, un amor intenso, un amor de los que no te deja nunca.

¿Qué fue que nos pasó que evolucionamos tanto? Avanzamos tanto como seres vivos que únicamente buscamos textos de menos de 140 carácteres para no perder el tiempo, ¿qué será en dos años de Cervantes, Shakespeare, Zafón, Borges y compañía? Tendrán que optar por reducir detalles y ir a lo directo, a lo que realmente importa, a la explicación en treinta segundos y el desenlace a los cincuenta y nueve segundos.


jueves, 15 de junio de 2017

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-Pues planté rosales al rededor de mi casa como tú me dijiste.
-¿Todo alrededor?
-No todo, pero gran parte. Me decías- Plantalos Toni, para que la gente no pase.
-no recuerdo haberte dicho que plantaras.
-Esas cosas que dice uno cuando es niño...

Buscaba desesperadamente en aquel viaje, llenar mis pupilas de recuerdos de un pasado. Quería pasar
por los lugares que me habían marcado en mi niñez, en mi adolescencia y al fin y al cabo en las decisiones que tomaría en el futuro.

Necesitaba llenar mi interior con los paisajes que formaron parte de mi existir durante varios años.

La mirada abstracta que tenía de Barcelona, era de hacía 10 años atrás. Con apenas 13 años, había dejado la Ciudad Condal para viajar hacía Sevilla.



Uno cuando es niño no se da cuenta que está viviendo los mejores años de su vida, piensa que el futuro que nos espera al ser mayores será la mejor parte de nuestra existencia.

Uno cuando es grande, se da cuenta de que desperdició momentos irrepetibles de su vida y que ya no hay vuelta atrás para remediarlo.


1-

Volar.

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